lunes, 20 de febrero de 2017

El poder educativo del juego


En los centros educativos cada vez más existe la necesidad de contar con materiales específicos que se adapten a las realidades particulares de las aulas y alumnos; más allá de los libros de texto.

A través de los juegos, los alumnos se pueden evadir de sus preocupaciones y problemáticas de su día a día, además de que pueden constituir un medio para conocer y compartir sentimientos positivos tanto entre los compañeros de clase como con el profesor y con la misma materia. La primera premisa que el profesor debe tener en mente al trabajar con juegos es el objetivo que se quiere alcanzar, siempre considerando el contenido estudiado. La finalidad de la actividad lúdica no puede ser sólo divertirse, sino también reforzar algún contenido estudiado.

Las reglas del juego deben ser claras y concisas, y antes de empezar tenemos que comprobar si todos nuestros alumnos las han entendido, para así proceder de forma satisfactoria.

El juego que presentamos a continuación se titula “¿Qué piensan mis compañeros de mí?” y está dirigido a alumnos de nivel básico.

Los objetivos son repasar el vocabulario trabajado (en este caso los adjetivos calificativos) y conocer al grupo-clase.

El juego consiste en que todos los alumnos del grupo recibirán un papel en blanco que será colocado en sus respectivas espaldas, con una cinta adhesiva. El grupo clase irá circulando por el aula y colocará un adjetivo en el papel de cada persona, tratando de describir cómo es. Cuando el profesor/a vea un número apropiado de adjetivos en cada estudiante, los alumnos se deberán sentar. Luego cada alumno despegará su propio papel y podrá ver su descripción. Al final, podemos proponer que hagan una pequeña redacción titulada “Lo que mis compañeros piensan de mí”.